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COMPETENCIA
GARCÍA LORCA 2007
TERCER GRADO Los pies apestosos
Versión
traducida por María P. Acosta
del libro ¡Teatro! Autor, Angel Vigil, Teacher Idea Press Personajes
León, autoritario Osa, arrogante Perro, buenazo Gato, vanidoso Lechuza, juiciosa Zorra, astuta Araña, alelada Mono, chismoso Narrador Escenario La obra tiene
lugar en la selva. A un costado del
escenario debe haber una choza pintada o hecha de cartón. Delante de la choza debe haber dos sillones, preferiblemente
de extensión, donde León pueda elevar los pies para que se los huelan.
Los actores deben imitar los sonidos de los animales que representan y
emitirlos durante la obra cuando sea apropiado.
ESCENA 1 (El narrador entra por un
lado del escenario y mientras se dirige al público, entran León y Osa.
Ambos caminan con elegancia y hacen poses para que se les admire.) Narrador: Había una vez, en una selva muy lejana de aquí, un león. (León, al darse cuenta de que hablan de él, se mueve alrededor del escenario con arrogancia y hace poses petulantes.) Como pueden apreciar, este león tiene un gran complejo de superioridad. Pero si fuéramos el rey de todos los animales de la selva, con mucha probabilidad todos actuaríamos con la misma petulancia. También vivía en la misma selva una osa. (Entra Osa haciendo los mismos ademanes y gestos que León.) Ya también pueden percatarse de que la osa tiene el mismo complejo que el león. Pero si fuéramos tan grandes y tan fuertes como ella, actuaríamos de la misma forma. Pues sucede que un día la osa y el león se conocieron y se enamoraron a primera vista. (León y Osa tropiezan estrepitosamente el uno con el otro y se miran con cómico romanticismo.) De este romántico encuentro surgió un matrimonio. (Los animales enlanzan sus brazos como si estuvieran en una boda. Despúes de unos segundos salen del escenario cogidos de la mano.) Ahora bien, Uds. pensarán que esto no podría suceder nunca, pero les diré que esto, en realidad, pasó. Cuando el resto de los animales de la selva se enteraron de la buena noticia, todos se alegraron mucho, ya que todos estimaban mucho a la osa y al león. (Los animales de la
selva entran regocijados. Muchos
traen regalos de boda.) Perro:
(Con alegría) ¡No me
cabe en la cabeza que León y Osa se hayan casado! Gato:
(Con coquetería, mirándose
las pezuñas) ¡Ni a mí tampoco! Lechuza:
(Seria,
preocupada) ¡León ha vivido por tantos años solo! Le va a ser muy
difícil cambiar su forma de vivir para adaptarse a una nueva vida.
Zorra
(Con
doble intención, cínica)¡Y
Osa es tan voluntariosa! Me parece
que no podrá
adaptarse a compartir con otro.
Araña: (Distraída)
Sí, es verdad; pero, a pesar de todo, estoy feliz porque se conocieron
ahora tienen una oportunidad de ser felices juntos.
¡León siempre estaba tan solo!
Caminaba la selva el día entero solito buscando comida.
Mono:
(Dando
brincos, animadamente) Y
lo mismo sucedía con Osa. Se
pasaba el día
entero vagando por la selva buscando fresas que comer. Perro:
Espero que siga la felicidad.
Gato:
Yo también.
¡Que así sea! Lechuza:
(Dudosa)
Pero en verdad, ¿cuánto
tiempo creen Uds. que durará? Araña: (Desorientada)
¿Durará que?
Zorra:
(Con
desprecio) ¡Despierta,
tonta! ¡La felicidad! Mono:
(Misterioso)
No sé. Pero lo que sí sé
es que son dos tozudos que más tarde o más
temprano se darán cabezasos
y tendrán su primera pelea. Y nos
vamos a divertir
mucho cuando eso suceda. Será un tremendo chisme.
Araña: (Sin
idea de lo que se habla) ¿Qué
es lo que no sabes? ¿Qué les
pasará en la
cabeza? Mono:
No me gusta hablar mucho de
eso y tampoco en alta voz. No soy
chismoso.
Araña: (Desorientada)
¿Un chiste?
¿Quién dijo el chiste? Perro:
(Compasivo)
Por favor, límpiate tus oídos con tus paticas para que puedas oír
y entender…
¡Estás perdida como siempre! Araña: ¿Perdida?
No, no, yo sé muy bien donde estoy.
Estoy en la selva con mis
amigos. Zorra:
(Con
cinismo) Quizás, si todos lo
decimos en alta voz, Araña se enterará. Lechuza:
Me parece una excelente idea.
Probemos. Gato:
¿Todos listos? (Todos asienten con la
cabeza, excepto la araña que mueve la
cabeza aún más desorientada.) Uno,
dos, y tres. Todos, menos Araña: (En
voz más alta) ¡La
primera pelea! Araña: ¡Ah!
La primera pelea. Todos, menos Araña: (Con
alivio) ¡Al
fin! ESCENA
2
(La
escena tiene lugar frente a la casita de León y Osa. Entra el narrador por un lado del escenario y se dirige al público.) Narrador:
Una mañana de verano muy
tempranito León y Osa partieron a la selva en busca
de comida. Era un día muy
caluroso y a León le ardían los pies de la caminata.
Llegó a casa y se sentó con los pies elevados para que la fresca brisa
le aliviara
sus adoloridos pies. (Entra
León, cojeando, se sienta y eleva los pies.) León:
¡Qué calor hace! Me he pasado todo el día caminando en la selva y no encontré bocado.
Espero que Osa haya tenido mejor suerte que yo.
Me muero del hambre.
Y los pies… Los tengo en
candela y muy adoloridos. Los voy a
levantar para
que la brisa me los refresque. (Osa
entra. Se detiene y olfatea el
ambiente. Hace todo tipo de gestos
repulsivos que confirman que huele algo que no le gusta.
Camina alrededor del escenario buscando de dónde proviene el olor.
Poco a poco se acerca a León. De
pronto se detiene delante de los pies de León y parece descubrir la razón del
mal olor.) Osa:
(Muy
diplomática) León,
tengo una mala noticia que darte. ¡Tus
pies apestan!
Por favor, llégate hasta el río y lávatelos. León:
Estás equivocada. Mis pies no huelen mal.
Debes estar oliendo otra cosa. Osa:
He buscado por todo alrededor
para ver de donde viene el mal olor y viene de
tus pies. (León
y Osa tratan más de la cuenta de ser delicados y no caer en una pelea.) León:
Mis pies nunca han olido mal.
Quizás, querida mía, te has equivocado y piensas
que son mis pies. Toma otra
olidita a tu alrededor y lo comprobarás. Osa:
Quizás tengas razón,
cielito. Daré otro paseíto
alrededor para encontrar de donde
viene la pestecita. (Osa
sale del escenario y entra de nuevo nmmediatamente olfateándolo todo con mucho
cuidado. Termina cerca de los pies de León.) Osa:
(Firme)
¡León, tus pies apestan! León:
(Disgustado)
¡Mis pies no apestan! Osa:
Huelen muy mal. Están llenando nuestro hogar de ese mal olor. León:
Y yo te digo que no son mis
pies. Todo es producto de tu
imaginación. Osa:
Yo no me lo estoy imaginando.
Mi nariz no tiene imaginación. Lo
estoy oliendo.
Tus pies apestan. León:
No apestan. Osa:
Sí apestan. León:
No. Osa:
Sí.
(Osa
y León continúan en el “sí, no, sí, no,” por unos segundos.
Sale el narrador y Osa y León se quedan paralizados en el escenario.) Narrador:
Bueno, en este momento ya Uds.
pueden imaginarse lo que esta sucediendo. (Con
cisnismo) Esto es
precisamente lo que los animales de la selva temían que
pasaría: (con mucho énfasis) ¡la
primera pelea! (Osa
y León continúan con el “si, no, sí, no,” por unos segundos más.) León:
No. Osa:
Sí. León:
No. Osa:
Tus pies sí apestan.
Y te lo probaré. Eres el rey de la selva así es que llama a
todos los animales de la selva para que te lo digan ellos mismos.
León:
Me parece una excelente idea.
Convocaremos una reunión para todos los
animales de la selva. Y
ellos mismos te dirán que mis pies no apestan.
Osa:
Ellos te dirán que sí
apestan. (León
y Osa salen del escenario discutiendo acerca de lo que dirán los animales de la
selva.) Telón. ESCENA
3 (A medida que el narrador
habla van entrando al escenario los animales de la selva.) Narrador: Así
es que León llamó a todos los animales de la selva. Y si Uds. fueran animales
de la selva y escucharan el rugido de un león, Uds. acudirían corriendo.
Todos
llegaron apresurados, se acomodaron, y muy ansiosos esperaraban
sospechando
que ésto tenía que ver con la pelea entre León y Osa.
Lo que nunca sospecharon
es que ellos iban a formar parte de la misma. (Los animales se acomodan
en el escenario de diferentes formas. Algunos
se sientan, otros se quedan de pie.) Zorra:
(Socarrona)
¿Por qué razón nos llamaría León? Perro:
¿Pero, no te has enterado? Araña:
(Desorientada) ¿Enterado
de qué? Gato:
De lo que
todos esperábamos. Araña:
¿De qué? Cuéntenme,
cuéntenme. Lechuza:
(Regañona)
La primera pelea. Araña:
¡Ah! Mono:
Silencio. Aquí
vienen. (Entran
León y Osa.) León:
Los he convocado aquí para resolver una disputa entre
Osa y yo. Lechuza:
(Regañona, de nuevo)
Ya ven, como les
había dicho ya. Todos menos Lechuza:
Silencio, sió,
sió. León:
(Con mucha dignidad) Los
he convocado para que se acerquen a mí y me huelan
los pies y le digan a Osa que no apestan. Osa:
(Dándose importancia)
Sí.
Es verdad que los ha llamado para que le huelan los
pies. Pero León se ha
equivocado en un detalle muy importante.
Después que le
huelan los pies le dirán que apestan. Todos
los animales: (Con
mucho énfasis y en voz más alta) ¡La
primera pelea! León:
¿Quién es el primero? Perro:
Soy el mejor husmeador de todo el reino animal.
Iré primero. (León
se sienta y eleva sus pies para que Perro se los huela.) Perro:
¡Ay, qué peste!
León, tus pies apestan. (Los
animales reaccionan con berridos y aullidos. León le pega un cocotazo a Perro
en la cabeza y Perro rueda por el piso. Perro
se sienta, adolorido, y se da
masajes en la cabeza.) Perro:
¡Caramba! ¿Qué
pasó? León:
Lo mismo que le pasará a todo aquel que se atreva a
decir que mis pies apestan.
Y ahora a quien le toca. Todos los animales
menos Perro:
A mí no, a mí
no. (Apuntándose
unos a los otros y
dando todo tipo de razones como las que siguen.)
Me parece que te
toca a ti. No me siento muy bien.
Yo no huelo nada bien. No me
gusta oler nada. No
tengo olfato. León:
Gato, tú eres muy buen husmeador.
Eres el próximo. Gato:
(Aterrado)
Seguro, León.
Lo que tú digas. (Gato
se acerca a León y le huele los pies. Mira
a su alrededor y se fija en Perro que todavía se da masajes en la cabeza.
Perro mueve de lado a lado la cabeza, como diciendo “no.”
Gato:
No sé si estás enterado, León, que yo no huelo nada bien.
Así que no puedo oler
bien tus pies, pero me parece que no apestan. (Cuando Gato termina su
declaración, los animales reaccionan con alaridos y berridos.
Osa le da a Gato un fuerte cocotazo en la cabeza y Gato rueda por el piso
gritando. Se sienta y se da masajes
en la cabeza.) Gato:
¡Caramba! ¿Qué me pasó? Osa:
Lo mismo que
le pasará a todo aquel que se atreva a decir que los pies de León no
apestan. Narrador: Y
así se pasó el resto del día. Cada
vez que uno de los animales decía que los pies
de León apestaban, León le daba un severo cocotazo en la cabeza y le
decía:
“Mis pies no apestan.” Si
alguno de los animales declaraba que los pies de León
no apestaban, entonces Osa les daba el cocotazo y le decía:
“Sus pies sí apestan.”
Ya sólo quedaba Zorra. (Todos los animales están
de pie alrededor de León dándose masajes en la cabeza, excepto Zorra). Perro:
(Frustrado)
¡Qué día tan horrible!
Gato:
No hay forma de ganar. De
cualquier forma recibimos un cocotazo. Lechuza: Me
pregunto ¿por qué queríamos que tuvieran esta primera pelea? Mono: Nunca hubiera deseado que pelearan, aunque el chisme estuviera bueno. Araña: ¡Yo
tampoco! León:
(Con mucha autoridad)
¿A quién le
toca ahora? Osa:
Sólo queda
un animal, Zorra. León:
Entonces será Zorra quien resuelva esta disputa de una vez por todas.
Zorra, ven
a olerme los pies. Perro:
Zorra se trae algo entre manos. Lo
sé. Lechuza: (Socarrona)
Zorra es muy astuta. No
se le llama astuta a nadie por gusto. Gato:
Sus ojitos la delatan. Tiene
un plan. Araña: ¿Qué irá
a hacer Zorra? De cualquier manera,
recibirá su cocotazo. Mono: Observemos. Zorra es vieja
y astuta y encontrará la forma de librarse del
cocotazo. (Zorra se acerca a León y
le huele los pies, pero no dice nada.) León:
(Autoritario)
Zorra, mejor será que abras la boca. (Zorra vuelve acercarse a
los pies de León, los huele, pero sigue en silencio.) Osa:
(Autoritaria)
Zorra, mejor será
que abras la boca. (Una tercera vez, Zorra se
acerca a León, le huele los pies con aún más detenimiento, pero sigue en
silencio. Todos los animales
la miran con mucha expectativa y curiosidad.) León
y Osa: (Con
mucho énfasis, airados) Zorra,
¡mejor será que abras la boca y digas algo y
ya! Zorra:
(Dándose mucha importancia)
Lo lamento mucho, León, rey todopoderoso de todas
las bestias. Estoy resfriada
y con la nariz tupida y no puedo oler nada.
(Hace gestos de que está enferma y
que no puede oler.) En verdad no puedo
determinar si tus pies apestan o no.
(Los animales de la selva,
menos Zorra, aplauden y reaccionan con berridos y carcajadas.
León y Osa salen frustrados del escenario todavía discutiendo.) Narrador: Y
hasta el sol de hoy, todos los animales de aquella selva cuentan el relato del día
que Zorra fue más astuta que León y Osa y así se pudo librar de un
tremendo
cocotazo. (Telón) FIN |
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